Cuando cruzaron la meta, el cansancio dejó de importar. Después de kilómetros de esfuerzo, madrugadas de entrenamiento y momentos en los que el cuerpo pedía detenerse, llegó ese instante que hace que todo valga la pena: la emoción de haberlo logrado.
Así vivieron Samaria Aguirre, gerente general del Hotel Sonesta Miraflores; Jessica Aguirre, contralora del Radisson Guayaquil; y Jonathan Yáñez, gerente de ventas del Sheraton Guayaquil, su participación en la Adidas 21K y 42K de Lima, realizada el pasado mes de mayo.

La barra de animación también fue GHL y familias. Laury Cuéllar, contralora del Four Points by Sheraton Cuenca, y Ana Lucía Flores, contralora del Sheraton Guayaquil, se sumaron junto a colaboradores de varios hoteles para acompañar cada kilómetro con aplausos y palabras de ánimo.
Cada corredor enfrentó su propia historia en el camino — el cansancio, la incertidumbre, el cuerpo que a veces pedía parar. Pero todos compartieron la misma satisfacción al descubrir que podían llegar más lejos de lo que imaginaban. Y en ese camino hubo algo que marcó la diferencia: saber que había gente de los tuyos alentando desde afuera.
Porque las metas más importantes rara vez se alcanzan en solitario.

